El hombre quiso darle dinero como recompensa, pero Daniel al principio no quiso aceptarlo.
—No hice esto para recibir algo a cambio. Solo quería devolverle lo que era suyo.
El hombre sonrió y le respondió:
—Lo sé, Daniel. Precisamente por eso quiero darte este pequeño regalo. No como pago, sino como reconocimiento a tu honestidad.
Daniel aceptó agradecido.