Un día, su mejor amiga decidió hablar con ella. Aurora la consideraba como su ángel guardián, porque siempre estaba a su lado para apoyarla.
—Aurora, ¿por qué eres tan dura contigo misma? —le preguntó.
—Porque no me gusta mi cuerpo ni mi rostro. Siento que no soy bonita.
Su amiga la miró con cariño y decidió ayudarla a descubrir lo hermosa que realmente era.