El oso le respondió con cariño:
—Entiendo que estés pasando por un momento difícil. No está bien tomar las cosas de los demás sin permiso, pero podemos buscar otra manera de ayudarte.
El oso decidió compartir parte de su comida y su miel con Daniel, y también enseñarle que siempre debía pedir ayuda en lugar de tomar algo que no le pertenecía.